Asesoro a empresas y a sindicatos en la preparación y en la mesa de negociación. Sé qué va a hacer tu contraparte — porque he sido tu contraparte.
Si represento a un sindicato en tu empresa, nunca representaré a esa empresa — ni a la inversa. Sin excepciones, sin plazos de gracia.
He representado a empresas y a sindicatos en procesos de negociación colectiva. Ese conocimiento de los intereses, prioridades y forma de actuar de cada parte es lo que me permite entregar un servicio de primer nivel — sin importar de qué lado de la mesa estés.
Con la ventaja de saber qué va a pedir el sindicato. Trabajo junto a tu equipo de RR.HH. y finanzas para preparar la negociación desde adentro. Y porque también he representado sindicatos, sé qué información van a exigir, qué argumentos van a usar y dónde suelen ceder.
Los plazos en negociación colectiva son fatales. Si el proceso ya empezó o está por vencer tu instrumento colectivo, cada día cuenta — contáctame ahora, no cuando ya esté encima la fecha.
Qué incluye:
Desde 100 UF, según complejidad y tamaño del sindicato negociante.
Caso: asesoría a la Corporación Municipal de Desarrollo Social de Ñuñoa en su proceso de negociación colectiva.
Frente a la empresa, y frente a tus propias bases. No basta con negociar bien frente al empleador — también hay que llevar a las bases un petitorio realista y mantenerlas alineadas si se llega a huelga. Te acompaño en ambas.
Además, te entrego un análisis financiero objetivo de la empresa: qué puede dar realmente y qué no — para que negocies con información real, no con las cifras que entrega la contraparte.
Qué incluye:
1 UF por trabajador afiliado, transparente, sin sorpresas.
Casos: Sindicato Autopista Central, Sindicato Hogares Alemanes, Sindicato Promolinks Entel, entre otros.
EQUIPO
Experiencia, conocimiento y compromiso

Abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Relaciones Laborales de la London School of Economics and Political Science de Inglaterra (LSE.)
Se ha desempeñado como litigante y asesor en materia laboral, representando a personas naturales y empresas.

Egresada de Derecho de la Universidad de Chile
Lissette se encuentra actualmente en proceso de titulación. Su trabajo se centra en entregar una experiencia personalizada a nuestros clientes y en realizar una investigación detallada de los hechos y aspectos legales de las demandas y denuncias laborales.
Una negociación colectiva no es un trámite que se resuelve en la mesa. Se gana — para ambos lados — entendiendo el negocio, los números y a la contraparte, antes de sentarse a negociar.
El contrato colectivo que firmes hoy es el piso de tu próxima negociación. Diseñamos la estrategia pensando en la relación empresa–sindicato de los próximos años, no solo en cerrar este proceso.
No se negocia igual en una empresa de servicios que en una industrial, ni en una que crece que en una que se contrae. Partimos por entender el tipo de negocio, sus márgenes y su momento.
Haber estado en ambos lados de la mesa nos permite anticipar qué va a pedir la otra parte, qué puede ceder y qué es innegociable para ella — información que vale oro al armar tu estrategia.
La salud financiera de la empresa define lo que una negociación puede dar. Ese análisis objetivo permite a la empresa sostener su propuesta con fundamentos, y al sindicato construir un petitorio realista y defendible ante sus bases.
La huelga no pesa igual en todas las empresas: depende del giro, de los servicios mínimos que se califiquen y de si existe derecho a huelga o corresponde arbitraje. Evaluamos ese escenario desde el día uno, porque define el poder de negociación de cada parte.
Los plazos que siguen corresponden a la negociación colectiva reglada, que es la que contempla derecho a huelga y etapas con plazos legales estrictos. Más abajo explicamos la no reglada, que funciona de manera distinta.
El sindicato presenta su proyecto dentro de esa ventana, contada desde el vencimiento del instrumento colectivo vigente.
La empresa responde el proyecto. Es una de las piezas más estratégicas del proceso: fija el punto de partida de toda la negociación.
Si la empresa quiere fijar servicios mínimos para una eventual huelga, debe requerir su calificación con la anticipación que exige la ley. Si no lo hace a tiempo, pierde la oportunidad de fijarlos. Ver cómo funcionan y sus plazos.
Las partes negocian directamente, con la información financiera sobre la mesa, buscando acuerdo antes de llegar a la votación.
Los trabajadores votan entre aceptar la última oferta del empleador o aprobar la huelga.
Aprobada la huelga, cualquiera de las partes puede solicitar la mediación obligatoria del Inspector del Trabajo dentro de los 4 días siguientes. La mediación dura 5 días hábiles, prorrogables por 5 días más si ambas partes lo acuerdan.
Si no hay acuerdo, la huelga se hace efectiva. Si lo hay, se firma el nuevo instrumento colectivo.
La no reglada funciona con otras reglas: no tiene plazos legales, no contempla derecho a huelga y requiere que ambas partes estén de acuerdo en negociar. Lo que se firma es un convenio colectivo.
Hay situaciones en que a la empresa y al sindicato les conviene anticiparse por esta vía, sin esperar los plazos del proceso reglado. Y hay casos en que es la única vía posible: los profesores de la educación municipal y de corporaciones municipales solo pueden negociar a través de negociación colectiva no reglada.
Antes de que exista huelga, se define qué debe seguir funcionando durante ella: los servicios mínimos. Es una de las etapas más estratégicas de la negociación, y tiene plazos que no perdonan: si la empresa no requiere la calificación a tiempo, pierde la oportunidad de fijarlos. Asesoramos tanto a empresas como a sindicatos en este procedimiento.
Cómo funcionan y cuáles son los plazosPREGUNTAS FRECUENTES
El sindicato debe presentar su proyecto no antes de 60 ni después de 45 días previos al vencimiento del instrumento colectivo vigente. Ese plazo es fatal: si se pasa, las consecuencias son graves para el sindicato. Por eso recomendamos empezar la preparación con meses de anticipación — tanto para sindicatos como para empresas que saben que viene una negociación.
Desde la presentación del proyecto, la empresa tiene 10 días para responder, y luego se abre un período de negociaciones directas de aproximadamente 6 semanas, que puede terminar en acuerdo, en la votación de la última oferta o en huelga. En total, el proceso activo suele durar entre 2 y 3 meses — pero la preparación seria comienza mucho antes.
Es la garantía legal de que la respuesta del empleador no puede ofrecer menos que lo que ya está en el instrumento colectivo vigente (con ciertas exclusiones que define la ley). Entender qué entra y qué no entra en el piso cambia completamente la estrategia de ambas partes.
La huelga procede si el sindicato rechaza la última oferta del empleador dentro del proceso reglado. Antes de negociar, la empresa puede requerir la calificación de servicios mínimos: funciones que deben seguir operando durante la huelga para proteger instalaciones, seguridad y necesidades básicas, atendidas por un equipo de emergencia que provee el sindicato. La calificación de servicios mínimos es una etapa estratégica clave para ambos lados.
En las empresas calificadas como estratégicas o de servicios esenciales, donde la ley prohíbe la huelga, la negociación que no llega a acuerdo se resuelve por arbitraje obligatorio. Es un escenario distinto, con estrategia propia, y conviene saber desde el inicio si tu empresa está en esa lista.
Con empresas, desde 100 UF según la complejidad y el tamaño del sindicato negociante. Con sindicatos, 1 UF por trabajador afiliado — transparente y sin sorpresas. En ambos casos, la primera reunión para conocer el caso es sin costo.
Nunca. Nuestra política de exclusividad es permanente: si representamos a un sindicato en una empresa, jamás representaremos a esa empresa — ni a la inversa. Sin excepciones ni plazos de gracia.
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